Plagas y Enfermedades

Plagas y Enfermedades

Las plagas que ocasionan más daño a los cafetos en México son las siguientes: broca de grano del café, minador de la hoja, piojos harinosos del follaje y la raíz, barrenadores de tallo y ramas, gorgojo del almacén, chapulines, araña roja y hormigas entre otras.

Roya Anaranjada (Hemileia vastatrix, Berk. y Br.)

Las enfermedades que afectan con mayor severidad a los cafetos son: la roya anaranjada, mal de hilachas o koleroga, ojo de gallo, requemo o derrite, atracnosis, mancha de hierro, mal rosado y nemátodos.

Es la enfermedad del cafeto más importante mundialmente; en México se convive con esta enfermedad desde 1981; actualmente se distribuye en todas las regiones productoras del país.

El hongo ataca únicamente a las hojas, pero su habilidad devastadora puede provocar la defoliación total de los cafetos y en consecuencia la nula producción del ciclo posterior de cosecha.

Las lesiones se identifican por manchas de un color amarillo intenso, con áreas necróticas en el haz de las hojas y por un polvo anaranjado que coincide con las manchas, por el envés de la hoja. Primero aparecen las manchas y posteriormente la esporulación.

Los problemas fitosanitarios ocasionan reducción en la producción, disminuyen la calidad, merman su valor e incrementan los costos del cultivo por hectárea.

Actualmente la broca del grano del café y la roya anaranjada son los dos problemas fitosanitarios de mayor importancia económica de la cafeticultura mexicana.

Broca del grano (Hypothenemus hampei, Ferr.)

Es la plaga más perjudicial del cultivo; originaria de África Ecuatorial y detectada por primera vez en México en 1978.

El insecto es un coleóptero muy pequeño de menos de dos milímetros de longitud. Los daños se identifican por las perforaciones al fruto en estado de semiconsistencia.

Las hembras adultas penetran al fruto por la corona o parte opuesta al pedúnculo y ovipositan en el interior. Si el daño se efectúa en las primeras fases de desarrollo, el fruto cae, pero si ya tiene la consistencia adecuada, la hembra oviposita los huevecillos, de los cuales más tarde emergen larvas que se alimentan del endospermo del grano, destruyéndolo total o parcialmente.

Los daños de esta plaga se hacen evidentes en el beneficio húmedo, ya que se requiere de una mayor cantidad de cereza para obtener un quintal de café pergamino. En el beneficio seco los granos perforados ofrecen un mal aspecto, lo que demerita su calidad.